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Mucho se habla del Pueblo Selk’nam, de su iconografía que ha sido hasta hoy en día, la verdadera olla de oro que está al final del arcoíris. Pero pocas personas entienden que detrás de la alegoría que se vende, hay una sombra que opaca la historia local en la Región de magallanes y la Antártica chilena.

No existe solo una versión de los hechos, existen varias, y podemos encontrar en la historiografía oficial retazos de historias blanqueadas, con épicos episodios de colonos esforzados que levantaron una creciente productividad en un territorio “inhóspito” en donde en medio de la “nada” llegaron salvadores desde el otro lado del planeta a formar los primeros poblados para asentar los últimos territorios colonizados del país.

Cuando ya estaban consolidados los estados libres y soberanos de Chile y Argentina, en la segunda década del siglo 19, grandes tensiones amenazaron la paz, la causa, la Isla grande de Tierra del Fuego, que era reclamada por ambos estados. El acuerdo llegó, en 1881 cuando los entonces presidentes Domingo Santa María y  Julio Argentino Roca respectivamente, firman el tratado que fija los límites de la isla dando paso a la anhelada soberanía.

Alrededor de  30 años de diversas tensiones por el territorio, antes de este tratado, los habitantes naturales solo podían permanecer en una lucha invisible por su sobrevivencia, en donde nadie les consideraba personas, eran vejados, secuestradas sus mujeres y niñas principalmente para satisfacer los bajos instintos de hombres duros, buscadores de oro, aventureros y luego cuando llega la ganadería ovina, esto se transforma en un comercio anexo. La persecución masiva en cacerías humanas para cobrar una libra esterlina por indio abatido, la prueba para cobrar era presentar las orejas. Entre otras muchas atrocidades, la reducción violenta de las tolderías y las continuas persecuciones provocó movimiento en los clanes selk’nam que se refugiaban de a poco hacia el sur de la isla, provocando también grandes problemas entre clanes como trifulcas y escaramuzas con las tropillas de colonos que los perseguían. Una de las grandes metas, eran los y las niñas secuestrados por encargo, para ser usados como servicio doméstico en las casas de los colonos en Punta Arenas principalmente. Pero también para ser comercializados como mano de obra barata, entregados a estancias ganaderas, llevados a otras ciudades de la región, del país y también a las niñas, a casas de tolerancia de la época.

Sólo la Iglesia Salesiana llega con una idea distinta, evangelizar para aplacar la sed de muertes con el único fin de ocupar el territorio. Sin embargo, también hubieron grandes errores en la estrategia evangelizadora, la misión instalada en la Isla Dawson no fue un refugio amoroso, mas bien fue la cárcel en donde se enfermaron y murieron de apoco y a pausa, despojados de sus atuendos habituales, de sus enseres, privados de sus costumbres, vulnerables por primera vez al clima, con una alimentación distinta, obligados a callar su idioma y a aprender cosas que les eran desconocidas e inútiles para la sobrevivencia en la única vida que hasta ese tiempo conocían.

En este escenario, muchos fueron los episodios que podemos recordar enumerados, por fecha, por territorio, por harowen, incluso por sus macabras características y sus mandantes. Poco se habla de los ejecutantes. En su mayoría población migrante asalariada que no tenían muchas alternativas de trabajo, en su mayoría chilotes o más bien dijo Huilliches de Chiloé.

Uno de estos acontecimientos y que marca la historia local en el lado chileno de Tierra del Fuego, es el remate de indios en la Plaza de Punta Arenas. Es un hecho puntual que marca un precedente, pues, a pesar de que el secuestro de niños y niñas estaba bastante normalizado en la región, ya que eran principalmente los y las niñas quienes se encargaban de servicio doméstico en las casas de familias pudientes de la época, la naturaleza de los acontecimientos fue de tal magnitud, que hubieron vecinos y vecinas que se sintieron escandalizados por los sucesos.

En agosto de 1895 una toldería completa selk’nam entre hombres mujeres y niños, fueron capturados cerca de Bahía Inútil, llevados a la estancia Josefina en donde permanecieron aproximadamente un mes, en espera a ser trasladados a la Isla Dawson, donde serían “cristianizados y civilizados los misioneros salesianos”, sin embargo, por orden del entonces gobernador Manuel Señoret, fueron llevados a Punta Arenas, para ser entregados a los vecinos como servicio doméstico y mano de obra local, a lo que muchos se opusieron, pues se consideraba a los selk’nam u onas, como se les conocía más en la época eran considerados “salvajes, flojos y no domesticables” ante esta situación se autorizó a las y los vecinos que se quedaran con algún niño para ser educado como servicio doméstico.

Fue así, que en los días  7, 8 y 9 de Agosto, de ese mismo año, se llevó a cabo el doloroso y salvaje espectáculo que en Punta Arenas se ha llamado el REMATE DE INDIOS, en medio de las escenas mas desgarradoras, en donde los niños eran arrebatados de los brazos de sus madres y padres con violencia. El escandalo llevó a vecinos a reclamar y producto de una carta enviada al periódico El Chileno, de la capital, se hicieron públicos estos sucesos lo que terminó con un sumario encargado por los tribunales, el que se convirtió en la actualidad en la prueba fehaciente del escandaloso y naturalizado tráfico de niños, niñas y adolescentes selk’nam en la región, y que deja demostrado, que en el lado chileno de Tierra del Fuego muchos de estos niños sobrevivieron, crecieron, se adaptaron, emigraron, pero no olvidaron.

Los descendientes de algunos de estos niños y niñas sobrevivientes, no solo de este hecho puntual, también de otros grupos de niños que fueron traficados, son los que hoy en día forman parte de la Comunidad Selk’nam Covadonga Ona. Que desde el 2015 ha trabajado por las reivindicaciones y derechos del Pueblo Selk’nam en Chile.

Fueron muchos años de trabajo para revertir el flagelo de la palabra extinción, han sido muchos los esfuerzos e iniciativas para fortalecer la identidad, retomar patrones culturales muy trastocados y volver a empoderarse de a poco en un lento y tímido retorno al territorio ancestral en medio de críticas, negaciones, ninguneos y desconfianzas de mucha gente que se resiste a creer que hubieron sobrevivientes y que niega nuestro derecho a identificarnos, a revivir la memoria y a volver a recorrer las grandes extensiones de la isla con el sólo objetivo de reencontrarnos con los ancestros.

Es en este sentido, desde que al menos parte de las personas de la comunidad han regresado al territorio, paulatinamente se van incorporando actividades que representan la identidad, y a la vez se conmemoran hechos históricos, no para re victimizar al Pueblo, ni la historia, ni mucho menos a quienes han cargado por mas de una generación con el dolor de saberse borrados, por un estado que nunca quiso reconocer su preexistencia y que actualmente hace lo posible por eliminar toda posibilidad de reivindicar a sus miembros como la actual comunidad que trabaja arduamente por revitalizar y mantener viva la memoria.

No es un secreto que, a casi dos años de ser integrados en la ley Indígena chilena, aun no tenemos certificados de calidad indígena, literalmente el Pueblo está reconocido como Pueblo vivo en Chile, pero no hay personas en él. ¿cómo es posible? Fácil, todo está diseñado y estructurado para que los derechos no lleguen. En el fondo existe un seudo reconocimiento que sólo representa la comodidad estatal, ante la opinión pública  de haber reconocido a un pueblo que se ultrajó para que exista progreso, ¿una vez más se blanquea la historia? 

Hoy en día somos miembros de una comunidad atípica, utópica y simbólica, que afortunadamente trabaja con una Fundación legalmente constituida. La Fundación Hach Saye.

Desde el año 2021, estamos en Tierra del Fuego entregando cultura, patrones culturales, educación y tradición a la región, lamentablemente, con una respuesta e interés mínimos, pues al parecer a todos acomodaba mucho más un pueblo romantizado, extinto y sin voz para decir verdades. A muy pocos les interesa conocer y reconocer la verdadera historia  local. Es mejor dejarla así, en nebulosa, sin muchos detalles, que se vea victimizada, solo lo suficiente para que se le pueda sacar provecho, desde el arte, la cultura, desde la institucionalidad, para hacer homenajes a los antiguos, pasando por alto el sentir de los presentes. No fuimos rentables antes…no somos rentables hoy.

A pesar de esta cruda realidad, no se puede dar todo por perdido, nuevos caminos se abren, y antiguas costumbres se van posicionando en estos caminos que, aunque sutiles, marcan historia y se transforman en referentes culturales, en identidad y sobretodo en un hilo conductor que une el presente con el pasado.

Este año como todos, el mes de agosto marcó días de frustración, de recogimiento al interior de la familia y comunidad, la historia de los vejámenes es brutal y conocemos varias actividades que se han realizado para dar a conocer estos hechos, se teatraliza, para que las personas recreen los acontecimientos en forma gráfica, se hacen paneles informativos, se comenta en notas y se hacen minutos de silencio, pero, no se hace referencia a la comunidad selk’nam que habita hoy en día la Tierra de los Fuegos. Se sigue hablando en pasado.

Quisimos este año, despues de varios, en los que realizamos cantos y bailes al interior de la comunidad para honrar a nuestros ancestros, realizar por primera vez una actividad que salga de las pantallas y las redes, hasta ahora único medio en que hacíamos reseñas de este hecho que nos toca muy de cerca.

El mes de agosto estuvo marcado por posteos educativos, dar a conocer nuestra versión es muy importante, pero más aun, ha sido la realización de dos grandes actividades que sin duda pasan inadvertidas para quienes no quieren ver, pero que calan hondo en el corazón y alma de quienes entienden lo que significa la sobrevivencia a un genocidio.

Día 28 de agosto

Memorias, Genocidio y Consecuencias emocionales”.

A cargo de la Doctora Alejandra Muñoz Tapia.

Mujer mapuche, psicóloga social y Magister en Psicología Social Aplicada de la Universidad de Santiago. Doctora en Psicología de la Universidad de Chile.

En el año 2019 se incorpora al  estudio que realizábamos en la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez, dirigido por la antropóloga Constanza Tocornal, un equipo de sicólogos compuesto por los profesionales   Alejandra Muñoz Tapia, Víctor Gallardo y el alumno en práctica Alvaro Muñoz.

Este equipo se convirtió en una pieza fundamental en los procesos que seguirían para la comunidad, pues, sabíamos que nuestros traumas y dolores eran una barrera muy grande para avanzar en los estudios al interior de las familias, y que un apoyo emocional era imprescindible. Esta etapa comenzó a dar frutos y culmina con un trabajo que es digno de replicar cuando se trata de recuperar la memoria colectiva, después de un genocidio. El nuevo concepto para nosotros fue trauma transgeneracional, despues de aprenderlo y de entenderlo, fue bastante mas fácil lidiar con las problemáticas familiares, se entienden, se digieren. Se sobrellevan desde la consciencia. No es extraño entender que en familias que han pasado por un trauma tan grande como vivir un genocidio, exilio, esclavitud, violaciones, pérdida de patrones culturales y sobre todo identidad, existan conflictos entre las mismas familias sin mayores explicaciones, solo están y nadie entiende.

Esta clase magistral que se realizó el día 28 de agosto en dependencias de la Universidad de Magallanes habla por sí sola.

Día 29 de agosto

Nómina de personas que tomaron a su cargo Indios Ona. Punta Arenas 1895, Seguimiento documental de los captores y del destino de las personas secuestradas. Nombres, trayectorias y contextos.

A cargo de la antropóloga Constanza Tocornal Montt

Antropóloga candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Proyecto de investigación doctoral “Sobrevivencia selk´nam ante el avance colonial en Tierra del Fuego (1879–1914)”

En este segundo día de actividades para cerrar un mes de conmemoración por los vejámenes a nuestros ancestros, nos encontramos en dependencias de la Delegación Presidencial, para escuchar la ponencia de la Antropóloga candidata a doctora Constanza Tocornal, en un viaje en el tiempo que nos llegó a las entrañas, conocimos detalles de los sucesos, nombres y una lista con parte de los resultados de su investigación doctoral, que evidencia la sobrevivencia de niños niñas y adolescentes que fueron repartidos como “cosas” en este llamado remate de indios.

Durante la misma jornada una segunda ponencia nos acompaña con la mirada de los derechos humanos

Memoria histórica y genocidio al Pueblo Selk’nam, una perspectiva desde los derechos humanos

A cargo de Brian Fleet

Sociólogo y bachiller en ciencias políticas y sociales, Universidad Alberto Hurtado.

Este recorrido nos llevo a la realidad legal y a un recorrido de lo que significan las vulneraciones de los derechos en el contexto del estado actual y de cómo mirando el pasado, fueron vulnerados tantos derechos que, aun sin la existencia de los tratados internacionales que Chile tiene adscrito hoy en día, basta el sentido común para ver la gravedad de los hechos ocurridos en la plaza de Punta Arenas en 1895, y como las consecuencias de estas vulneraciones siguen siendo una sombra en las familias selk’nam y para la ciudad y su historia local.

Sin duda ambas  intervenciones dejaron huellas y reflexiones en quienes nos acompañaron en esta importante actividad.

El final de esta jornada estuvo, enmarcada por la solemnidad, por primera vez decidimos realizar un canto en memoria de los ancestros allí en la plaza, acompañadas de cercanos y de autoridades, algunas…

De esta manera marcamos un precedente en el territorio, marcamos presencia y delimitamos el dolor sufrido por nuestros ancestros, dejamos en claro que no fue solo una obra , que no fue un panel y que no fue…es un hecho puntual histórico que tiene grandes consecuencias y que es momento de mirar de frente, descendientes de víctimas y de victimarios, vecinos y vecinas autoridades y personas sensibles que puedan aportar a aceptar la historia tal cual como fue, sin matices ni disfraces, para sanar al territorio, y mirar el futuro sin miedo.

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